domingo, 9 de junio de 2013

CUENTO MARAVILLOSO

El príncipe Segismundo y la princesa Esmeralda

Érase una vez un príncipe que se quería casar con una princesa de un reino vecino, que era muy bella y muy buena.
Segismundo era un príncipe muy apuesto, al que le encantaba montar en su caballo, llamado Lucero, y pasear por el bosque. Un día, como todas las tardes, decidió irse un rato a pasear por el bosque con Lucero,  y se encontró con Esmeralda, la princesa del reino vecino. Esta estaba recogiendo flores del bosque para adornar su habitación, en compañía  de su malvada criada, llamada Morticia, la cual le tenía gran envidia por su belleza y posición social.
El príncipe, fascinado por su belleza, bajó del caballo y decidió ir a saludarla. Esmeralda se mostró un poco tímida y reservada, ella solo le dijo su nombre, ya que la criada tenía por orden explícita de su padre, el rey Julián, que la princesa no hablase con nadie desconocido y que inmediatamente que se le acercase alguien, esta se marchase para casa.
Morticia, la criada malvada, estaba aliada con un príncipe de un reino lejano, llamado Romualdo, ella había llegado  a un acuerdo con él para convencer al rey de que Esmeralda se casase con Romualdo. A cambio, Romualdo le aseguraba a Morticia una vida llena de lujos, que era lo que ella más deseaba.
Tras este día, el príncipe no podía olvidarse de ella e intentó buscar y averiguar información sobre la princesa Esmeralda, su principal preocupación era saber si estaba comprometida. Para ello, decidió enviar a su criado al palacio de la princesa para que le entregase un ramo de flores frescas, y adjuntaba una nota que decía:
 “He quedado admirado por su belleza, me gustaría hablar con usted esta tarde en el bosque, en el mismo lugar que nos conocimos,  a las 16:30. No rechace mi proposición”.
 Un saludo
 Segismundo
Esmeralda, tras recibir el ramo, abrió el sobre y leyó la nota, empezó a planear cómo salir en busca del príncipe sin que nadie se diese cuenta, pues a ella también le había agradado este. Al aproximarse la hora fijada, decidió decir a la criada que se encontraba enferma y que necesitaba descansar sin que nadie la molestase, la criada aceptó dejarla sola en su habitación para que descansase, pero en realidad ella anteriormente había leído la nota del ramo, sin que la princesa se diese cuenta, con lo cual Morticia ya sabía del plan de la princesa Esmeralda.
Esmeralda, creyendo que nadie sospechaba del plan, decidió escapar por la ventana de su habitación a hurtadillas e ir al encuentro del príncipe Segismundo, sin darse cuenta de que Morticia la seguía. Una vez que llegó al punto de encuentro, se encontró con el príncipe y se saludaron. Morticia se encontraba escondida escuchando la conversación detrás de unos matorrales. Esmeralda, comenzó a explicarle a Segismundo que su padre la había comprometido con el príncipe de un reino lejano llamado Romualdo, gracias a que Morticia, su criada, le había hablado a su padre muy bien de este y el rey depositaba gran confianza en ella, con lo cual el rey decidió comprometerla con él,  y Romualdo aceptó rápidamente ya que decía que ella era muy hermosa. A su vez, le comentó que había descubierto el plan de Morticia y Romualdo, gracias a que había escuchado una conversación entre ambos.
Después de contarle toda la historia, le comentó que se casaba en tres días y que estaba planeando un plan para huir, ya que ella no quería al príncipe Romualdo. Entonces, Segismundo le propuso escaparse con ella, si ella estaba de acuerdo, ya que él estaba prendado de Esmeralda.
Cuando marcaron las 19:30 en el reloj, Esmeralda le dijo a Segismundo que tenía que marcharse ya, que su padre se iba a dar cuenta de su ausencia, que por la mañana temprano a las 7:30 quedaría con él en el mismo sitio para planear la huida. Después de esto, Esmeralda salió corriendo hacia su palacio y Morticia salió a hurtadillas detrás de ella, después de haber escuchado toda la conversación.
Morticia, nada más llegar al palacio, informó al rey de todo lo que Esmeralda había planeado y el rey enfureció tanto que subió hacia la habitación de Esmeralda y decidió dejarla encerrada hasta el día del casamiento, para que no se pudiese escapar con el príncipe Segismundo.
A la mañana siguiente, el príncipe Segismundo estaba esperando en el bosque a la princesa Esmeralda y al ver que esta no llegaba, decidió ir a buscarla a su palacio. Al llegar, la princesa estaba asomada a la ventana llorando y le dijo que su padre se había enterado de su plan ya que su criada se lo había contado todo, y que había decidido encerrarla  en su habitación hasta el día del casamiento.
El príncipe Segismundo, enfurecido, le dijo que no se preocupase, que esa misma noche la rescataría y los dos se marcharían juntos.
Al caer la noche, el príncipe cogió una cuerda inmensamente larga, montó en su caballo Lucero y marchó hacia el palacio de la princesa. Una vez allí, la llamó silenciosamente para que nadie le escuchase y le dijo que había venido a rescatarla. Posteriormente, le lanzó la cuerda que llevaba y le dijo que la atase en un lugar seguro de la habitación e hiciese un nudo fuerte, y que poco a poco se deslizase por ella para bajar.
Esmeralda, antes de bajar, decidió escribirle una carta a su padre en la que decía:
"Papá,  he descubierto que Morticia tenía un plan con Romualdo, en el que Romualdo le propuso a Morticia que te convenciese para cederle mi mano, y a cambio a ella le prometía una vida llena de lujos para siempre. Por todo esto, he decidido marcharme con el príncipe Segismundo, ya que es a él a quien yo amo. No te preocupes, estaré bien y seguiré en contacto contigo".
Besos papá.
Esmeralda


Después de escribir la carta, Esmeralda se deslizó por la cuerda, y se subió a caballo con su amado. Los dos marcharon hacia el palacio del príncipe Segismundo,  y vivieron felices y contentos para siempre.


No hay comentarios:

Publicar un comentario