"EL GATO CON EL FRIGORÍFICO"
Había
una vez un gato llamado Leonardo, al cual le encantaba comer.
Cada
vez que su dueño Pepín se iba de casa, Leonardo aprovechaba para abrir el
frigorífico y comerse todo lo que se encontraba dentro de él. Su comida
favorita eran las hamburguesas de carne de pollo.
Un día,
Pepín tuvo que ausentarse de casa durante tres días y Leonardo se quedó solo en
casa. Pepín, como siempre, le había dejado una gran cantidad de pienso para
gatos y agua, pero como Leonardo era tan glotón eso apenas le duró un día.
Cuando
llegó el segundo día de la ausencia de Pepín, Leonardo se comió absolutamente
todo lo que quedaba en el frigorífico, sin darse cuenta de que las hamburguesas
que a él tanto le gustaban, ya estaban caducadas.
Después
de comerse todas las hamburguesas caducadas, Leonardo comenzó a ponerse muy
enfermo, tenía un gran dolor de barriga y una fiebre muy alta. Para avisar de
lo enfermo que estaba, intentó maullar para ver si los demás amigos que él
tenía en el barrio donde vivían, podía ir a ayudarle, pero en realidad ni su
amigo Rodolfo, ni la gata Luna, que eran sus amigos más preciados, lo
escucharon.
Leonardo
estuvo toda la noche solo y muy enfermo, hasta que a la mañana siguiente llego
Pepín. Pepín al llegar se dio cuenta de que Leonardo estaba muy enfermo,
rápidamente lo subió al coche y lo trasladó al veterinario, para que este lo
curase. Efectivamente, todo ocurrió así, Leonardo, tras su visita al
veterinario, se recuperó por completo, pero nunca más volvió a comer
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