
Los fragmentos y frases del libro que me han resultado más interesantes son:
Una
escuela saludable es un lugar donde se puede estar tranquilo, mostrarse como
uno es, dejarse afectar por los afectos, hablar, escuchar, aprender, inventar,
encontrarse con los demás, disfrutar. Y una escuela enferma es un lugar donde
hay miedo, inseguridad, despersonalización, rigidez, individualismo,
repetición, malestar, sufrimiento.
Cada
persona brilla con luz propia entre todas las demás.
No
somos iguales, y todos somos respetables en nuestras diferentes identidades.
El niño
nace desvalido, pero ávido de saber, de placer, de integridad.
A los
niños hay que amorarlos. Los cobijas, y los sueltas. Les das cariño, y los
frenas. Y todo eso que sea sin prisas, poquito a poco.
El intento
está en lograr que cada cual pueda ser “él mismo”, y jugar con todo lo suyo:
gustos, amistades, modo de ser, dejándose afectar por los afectos que van
sucediéndose alrededor y dentro de nosotros.
Decir
“afecto”, es hablar de vivir implicado, completo de dejarse invadir por lo que
nos rodea, y dejarse recorrer por las emociones, por los sentimientos, por los
demás y por uno mismo.
La
fórmula de la enseñanza es amor y provocación, hay que querer a los chicos,
tenerles cariño, con lo cual la enseñanza penetra mil veces mejor. Pero al
tiempo hay que provocar en ellos la capacidad de pensar por su propia cuenta.
Los
cuentos son un catálogo de los destinos que puede padecer un hombre o una
mujer, sobre todo porque hacerse con un destino es precisamente parte de la
vida: la juventud, desde el nacimiento que a menudo trae consigo un augurio o
una condena, al alejamiento de la casa, a las pruebas para llegar a la edad
adulta y a la madurez para confirmarse como ser humano.
Contar
historias es contarse, y sólo hay que ponerle unas gotas de deseo a las palabras
para que den lo mejor de sí mismas, para que vuelen ligeras de corazón a
corazón.
Un
problema no es algo tan terrible, sino sencillamente algo susceptible de ser
solucionado.
El mundo es eso. Un montón de gente, un mar de fueguitos. Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás. No hay fuegos iguales. Hay fuegos grandes, hay fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que se pueden mirar sin parpadear, y quien se acerca, se enciende.
Compartir
la belleza con los niños, curiosear la realidad con ellos, trasmitirles
nuestras pasiones favoritas, a lo mejor son cosas que deberíamos incluir en el currículum, en lugar de rehuirlas, o
tratarlas como excentricidades.
Para
entender a un chico o a un adolescente tenemos que retroceder a donde él no
estaba aún.
El amor
es la ocupación del espacio. Ocupar un espacio físico viniendo al mundo
primeramente, pero sobre todo, ocupar un lugar en el deseo del otro, sin el
cual la vida, de entrada, pierde posibilidad de sentido, pero para que esto se
cumpla, es preciso que alguien done lugar.
Se deben de buscar maneras de ser y de estar en la escuela que dejen paso a opinar, a elegir, a
inventar… que hagan sitio a unas normas entendidas y aceptadas, y que permitan,
a ratos, alguna alteración del orden prefijado en aras a darse algún que otro
respiro, a volar y tocar tierra.
En clase hemos hecho una puesta en común de todos los libros que había que leer. Estos libros eran:
- Subirana, V. (2012)." Una Maestra en Katmandú". Aguilar.
- Aldecoa, J. (2011). "Historia de una maestra". Madrid. Santillana.
- Díez Navarro, M.C. (2011)." Los pendientes de la maestra". Barcelona: Grao.
- Díez Navarro, M.C. (2009)" Mi escuela sabe a naranja: Ser y estar en la escuela infantil". Barcelona: Grao.
Después de hacer esta puesta en común, entre las personas de mi grupo hemos decidido que el mejor libro y el que nos ha resultado más interesante ha sido " Maestra en Katmandú", ya que nos muestra otro tipo de cultura, otra forma de pensar, y con ello podemos conocer para de la diversidad cultural existente.
Evaluación de la actividad:
Me ha resultado bastante interesante la lectura de mi libro " Mi escuela sabe a naranja", ya que puede servir de utilidad para la labor docente, porque nos ayuda a afrontar situaciones que se nos pueden presentar en un futuro. En conclusión, el
libro nos viene a decir que cada niño es distinto en sí y que los niños van a
formarse en función de sus vivencias, su estilo de crianza, su formación, en
definitiva su historia. Los niños necesitan ser escuchados, atendidos y
queridos. Los docentes somos los encargados de ayudarles a formar su propia
identidad mediante la libertad de creación.
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